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Con sus 320 quilómetros cuadrados de superficie, el Delta del Ebro es la principal zona húmeda de Cataluña y una de las más importantes de Europa.
El Delta posee un alto valor natural, tanto desde el punto de vista botánico como zoológico, ya que en él conviven 515 especies vegetales y unas 300 especies de aves (más de la mitad de las que se encuentran en toda Europa). La vegetación tan diversa y las grandes áreas inundadas proporcionan una elevada cantidad de alimento y refugio a las aves, especialmente a las acuáticas. Esta riqueza natural es el motivo de que el Delta del Ebro esté designado en el convenio RAMSAR de la UNESCO, que se creó para proteger las zonas húmedas de interés mundial. Por otra parte, desde la década de 1980, buena parte de la franja litoral y las principales lagunas naturales están gestionadas por el Parque Natural del Delta del Ebro, que realiza una importante labor de protección, difusión e información del patrimonio natural. La creación de este ente ha influido decisivamente en el desarrollo del turismo rural y de naturaleza en la zona.
Además del interés que posee el Delta del Ebro para la observación de la fauna, la llanura deltaica tiene mucho más que ofrecer a sus visitantes: un lugar donde es posible olvidarlo todo y disfrutar de la naturaleza en estado puro; unas playas casi vírgenes, sin masificaciones; unos paisajes impresionantes y llenos de contrastes, cambiantes con el paso de las horas y también de las estaciones; una cultura y unas tradiciones -algunas de ellas únicas-, ligadas a la manera de vivir de las gentes del delta; y una amplia oferta de ocio que permite disfrutar de la excelente gastronomía de la zona y realizar numerosas actividades deportivas, culturales y de ocio en general.
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